Adviento tiempo de espera, tiempo de buena esperanza

Puede que resulte extraño el título: «tiempo de buena esperanza». Pero ¿acaso hay alguna esperanza que no sea, a su vez, «buena»? El adjetivo le viene bien, porque a veces flojeamos y vamos escasos de motivos para dar razón de nuestra esperanza. Otras veces parece que anunciamos una esperanza sin gracia, desdibujada, sin lustre ni brillo.

La esperanza no es exclusiva de los cristianos, como tampoco lo es la fe ni el amor. Pero para los cristianos la esperanza tiene «nombre propio», «nombre personal». Ese nombre es Jesús.

La «buena esperanza» se va perfilando en el tiempo de Adviento, y desemboca en las fiestas de la Navidad, fiestas de la Encarnación del Amor de Dios, fiestas de la humanidad de nuestro Dios.

Rostros muy humanos: primero Isaías que nos llama a ponernos en movimiento, a abrir el corazón; luego Juan, el profeta radical que apunta al Mesías, del que él solo es su precursor; y después María, la que más y mejor esperó, como todas las madres, a Jesús.

Todos vivieron esta «buena esperanza» en las promesas de Dios.

El Adviento es una nueva oportunidad para abrirnos a las promesas de Dios. La celebración de la Navidad es una nueva oportunidad para dejarnos sorprender y llevar por este «Dios-Amor-con-nosotros».

María es modelo para todos los cristianos en este tiempo de adviento porque es la que más y mejor esperó al Hijo de Dios.

Decir tu nombre, María,

es decir que la Pobreza compra los ojos de Dios.

Decir tu nombre, María,

es decir que la Promesa sabe a leche de mujer.

Decir tu nombre, María,

es decir que nuestra carne viste el silencio del Verbo.

Decir tu nombre, María,

es decir que el Reino viene caminando con la Historia.

Decir tu nombre, María,

es decir junto a la Cruz y en las llamas del Espíritu.

Decir tu nombre, María,

es decir que todo nombre puede estar lleno de Gracia.

Decir tu nombre, María,

es decir que toda suerte puede ser también Su Pascua.

Decir tu nombre, María,

es decirte toda Suya, Causa de Nuestra Alegría.

(Pedro Casaldáliga)

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