Llamados a ser santos y santas

a partir de la exhortación apostólica «Gaudete et exsultate» del papa Francisco

Llenar de amor el momento presente

A veces la vida presenta desafíos mayores y a través de ellos el Señor nos invita a nuevas conversiones que permiten que su gracia se manifieste mejor en nuestra existencia «para que participemos de su santidad» (Heb 12,10). Otras veces solo se trata de encontrar una forma más perfecta de vivir lo que ya hacemos: «Hay inspiraciones que tienden solamente a una extraordinaria perfección de los ejercicios ordinarios de la vida» (san Francisco de Sales). Cuando el cardenal Francisco Javier Nguyên van Thuân estaba en la cárcel, renunció a desgastarse esperando su liberación. Su opción fue «vivir el momento presente colmándolo de amor»; y el modo como se concretaba esto era: «Aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria».

Así, bajo el impulso de la gracia divina, con muchos gestos vamos construyendo esa figura de santidad que Dios quería, pero no como seres autosuficientes sino «como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1Pe 4,10) (Gaudete et exsultate 17-18).

La gracia de Dios es multiforme. Se presenta de maneras muy variadas. Haypresenta de maneras muy variadas. Hay que saberla administrar renunciando a cualquier autosuficiencia. Nuevas conversiones son la respuesta del creyente a medida que se va mostrando lo que Dios quiere. La confianza en Dios es lo que permite superar las situaciones más difíciles. El cardenal vietnamita sabía vivir el momento presente en la cárcel, y le confortaba la oración. Se hacía traer tubos de aspirina con migas de pan y botellines de medicinas que en realidad eran vino. Cuando por la noche les cortaban la electricidad, él decía la plegaria eucarística. Cada día

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