Las cuatro misas de Navidad

Navidad 2019

Los textos de las cuatro misas de Navidad (vigilia, medianoche, aurora, día) tienen cada uno su propia tonalidad y presentan una mirada diferente sobre el misterio único.

La misa vespertina de la vigilia (Is 62,1-5/Sl 88/Hch 13,16-17.22-25/Mateo 1,1-25)

Esta misa es, seguramente, la menos usada por la importancia que se da a la de medianoche. Pero sus textos, a pesar de la aparente aridez del evangelio, no deberían pasar desapercibidos. La antífona de introducción es ya un pórtico magnífico: Hoy sabréis que el Señor vendrá y nos salvará, y mañana veréis la gloria del Señor. Inminente ya, la venida de Dios se anuncia en términos de alianza nupcial (primera lectura). Pablo, repasando la historia desde el Éxodo hasta Juan Bautista (segunda lectura), y Mateo, con la genealogía (evangelio) insisten en el arraigo histórico de Jesús, de Israel. El acento recae en el cumplimiento de las promesas, en la culminación de una larga espera.

Misa de medianoche (Is 9,2-4.6-7/ Sl 95/ Tt 2,11-14/Lc 2,1-14)

Isaías anuncia una luz resplandeciente, una paz eterna, una victoria para el pueblo gracias al hijo que le será dado (primera lectura), revelación del amor de Dios que quiere salvar a todos los hombres, hacer de ellos un pueblo sobrio, justo y piadoso, apasionado por el bien (segunda lectura). Esta noche celebramos un acontecimiento que el evangelista sitúa en un momento particular de la historia, el del empadronamiento ordenado por César Augusto (evangelio), un nacimiento que lo cambia todo entre Dios y la humanidad, que es una declaración de paz del cielo a la tierra, paz ya profetizada por Isaías en el corazón de la historia de Israel: en las vicisitudes del reino de Acaz, anuncia el nacimiento de un niño que traerá una gran alegría para todo el pueblo. También hoy para nosotros.

Misa de la aurora (Is 62,11-12/Sl 96/Tt 3,4-7/Lc 2,15-20)

Con los textos de esta misa, comenzando por el evangelio, nos ponemos en camino, como los pastores, para conocer lo que el Señor nos ha hecho saber y, siguiendo el ejemplo de María, meditamos estos acontecimientos (evangelio) que revelan la bondad de Dios y su amor por los hombres (segunda lectura), que deben resonar hasta los extremos más alejados de la tierra. Y volveremos a reunirnos con los pastores para alabar a Dios y glorificarlo (evangelio).

Misa del día (Is 52,7-10/Sl 97/Heb 1,1-6/Jn 1,1-18)

La Buena Noticia del nacimiento de Jesús proclamada la noche de Navidad se presenta en la misa del día con fórmulas teológicas más densas. Las lecturas nos ponen decididamente ante el misterio del Hijo de Dios encarnado, resplandor de la gloria del Padre (segunda lectura). La liturgia, buena pedagoga, al contemplarlo hecho carne, nos eleva hasta su filiación divina en el seno del Padre (evangelio). Se ha producido el prodigioso intercambio explicitado en la oración colecta, que provoca nuestra acción de gracias, tal como la canta Isaías (primera lectura, y también el salmo).

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